El Lenguaje Silencioso: ¿Por qué deberías escuchar a tu animal?
- karismanimal
- 19 ene
- 2 Min. de lectura

Seguramente conoces bien a tu perro o a tu gato. Sabes cuándo tiene hambre, cuándo quiere jugar y qué juguete es su favorito. Pero, ¿alguna vez te has preguntado qué está intentando decirte cuando su comportamiento cambia de repente?
A menudo, los humanos intentamos solucionar los problemas de nuestros animales desde la lógica humana: "si ladra es que es dominante", "si muerde es agresivo". Sin embargo, la Comunicación Intuitiva nos revela una realidad mucho más rica y profunda.
1. No es magia, es conexión biológica
Todos los seres vivos emitimos señales. Los animales son maestros en percibir estados emocionales y proyecciones mentales. La comunicación intuitiva consiste en entrenar nuestra capacidad de recibir esa información de forma consciente. No se trata de "leer la mente", sino de traducir una frecuencia emocional.
2. El fin de las suposiciones
¿Cuántas veces has probado diferentes soluciones para un problema de conducta sin éxito?
La utilidad real: En lugar de adivinar, la comunicación te permite preguntar. Saber que un animal tiene miedo a un sonido específico que tú ni siquiera percibes, o que un nuevo mueble en casa le genera inseguridad, ahorra semanas de frustración.
3. Un aliado para la salud
Un comunicador no diagnostica, pero sí puede transmitir sensaciones: un pinchazo, un calor interno, un cansancio extremo. Esta información es oro puro para tu veterinario, ya que le permite dirigir sus pruebas hacia donde el animal realmente está sintiendo la molestia.
4. La paz de las decisiones compartidas
En momentos difíciles, como una cirugía compleja o el final de la vida, la mayor carga para un tutor es la duda: "¿Estaré haciendo lo correcto?". La comunicación intuitiva elimina esa carga al permitir que el animal participe en el proceso, dándote la tranquilidad de que su voluntad está siendo respetada.
¿Cómo empezar?
No hace falta ser un experto para empezar a validar a tu compañero. El primer paso es dejar de verlo como un ser que "reacciona" y empezar a verlo como un ser que se comunica.
"Cuando dejas de proyectar lo que tú crees que tu animal siente, finalmente le permites decirte quién es realmente."





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